Mierda, te has puesto perdido de ceniza. El calor insoportable y el alcohol son más efectivos que el cloroformo. La plaza de San Ildefonso, llena de niños cantores calentando las gargantas para otra noche de las que hacen historia, se ha convertido en un camerino colectivo para ensayar lo que viene. Pisas la Corredera Baja de San Pablo y, según vas descendiendo la cuesta, la sordidez del paisaje se acentúa. Maricas vigoréxicas cortadas por el mismo patrón, outsiders atormentados de rostro cadavérico y putas suspendidas de militancia. Parece una película de serie B. Tiras por Ballesta y en la frontera con Desengaño recibes un golpe en tu equilibrio. Aparece en escena Cristina La Veneno con sus amigas. Te escruta con esa mirada de quien se sabe cancerbera de los secretos de este país; políticos, empresarios y actores que han pagado por ella y por su silencio. Despierta chaval, que esto no es Elm Street ni Whitechapel, sino la trastienda de la Gran Vía, donde reinan la impostura y las poses fakespontáneas. Por fin, ya has llegado. Los Cines Luna se erigen solemnes en la plaza a la que dan nombre. Su fachada es un rictus de vidrio, arrugas y la tez del hombre Malboro, pero hoy todo es distinto. De repente, su nombre adquiere más sentido que nunca. Al igual que la luna, todos los ahí presentes se dejan acariciar por la luz de sus bombillas blancas. Son Luces de Bohemia. Y tú, un Max Estrella contemporáneo en busca de tu incierto final. Pasa, bebe y vive. Ahora sí que sí, ponme una de serie B. Bienvenido a Cineshock.
Publicado en FANZINE EAT ME #2 by Charada Madrid
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