Cada vez que visito alguna capital alfabetizada en moda y tendencias lleno la maleta con revistas autóctonas del género. Es una especie de obligación autoimpuesta ver qué se cuece en las cocinas de esa casta tan elitista e intransigente con lo común que forman los especialistas del periodismo bon vivant.
Experimento sensaciones encontradas de placer y bochorno comprobar que, pasito a paso y tacita a tacita, el sentido común se va imponiendo en suelo patrio, a pesar de que haya que patearse todo Madrid para encontrar la BON o la Dazed&Confused. Y voilà. Cuando lo logras, te mereces un copazo al cuerpo. Un Martini con hielos, un cigarrito y a evadirte en sus páginas.
Será que ahora me tomo la vida con menos seriedad. Será que he empezado a coger el punto a los desfiles de Victoria's Secret. Calla que me da la risa. Será que me da todo un poco igual. Será que vuelvo a creer en Dios. Será que tengo la intuición de que todo irá bien. Lo cierto es que tengo veinte años. Y con viente uno no tiene ni puta idea de nada y se cree que lo sabe todo. Y eso se cura con la edad. Así que sólo me queda ejercer de veinteañero. Pues que no se diga más.
1 comment:
Me alegro de que estes de vuelta.
Post a Comment