"El balance de la moda
española es muy triste"
Alter ego masculino de Anna Wintour, el director de la edición española de GQ dista mucho de la imagen diabólica de la estadounidense. Con una actitud cercana y la sensación nada disimulada de que la cosa no va con él, Angulo es un profundo conocedor de la moda en general y del universo masculino en particular. Se ríe de la frivolidad aurática propia del mundo de la moda y prefiere no tomársela muy en serio. Hace bien. 1. GQ nace en 1957 en Estados Unidos y es hace unos años cuando llega a España. ¿Cómo valoraría la implantación y trayectoria de la revista en España?
En noviembre de 2009 se cumplen 15 años de la llegada de GQ a España, fue una revista completamente pionera. El mercado de la moda masculina estaba muy verde, a penas había tiendas y consumo de moda. En los desfiles internacionales casi no había periodistas españoles y esa situación fue la que nos permitió ser líderes del sector, aunque más tarde hayan aparecido cabeceras nuevas.
2. Dirigir uno de los buques insignia de Condé Nast en España no debe ser fácil. ¿Qué grado de autonomía tiene usted respecto a la dirección nacional e internacional de la empresa?
Como director tengo mucha autonomía, pero eso tiene la contraprestación de que si te estrellas, tú eres el único responsable. Y, por supuesto, al día siguiente estás en la calle. En esta empresa lo que más se valora es la calidad; la gestión es muy importante y todo se lleva al día. Una de las claves del éxito de la empresa es la confianza que ésta deposita en la figura del director.
3. ¿Qué tipo de relaciones mantiene su redacción con sus hermanas en Francia, Reino Unido o Asia?
Es una relación fluida y permanente. Solemos hacer coproducciones de modas como la que hicimos con GQ Reino Unido con Daniel Craig en portada. También intercambiamos materiales e ideas, siempre con la confianza de que quien mejor va a tratar a un revista GQ va a ser otra edición GQ.
4. Algunos diseñadores españoles se quejan de que Vogue y GQ no les hacen mucho caso.
La verdad es que el balance de la moda española es muy triste, no hay más que ver los desfiles y la demanda del mercado. Posiblemente, quien más venda sea Agatha Ruiz de la Prada y no precisamente ropa, sino cuadernos. Hay gente muy interesante, como Roberto Torretta, pero que no han hecho ningún trabajo que haya interesado fuera de nuestras fronteras. Ha habido mucho tutelaje de la moda, pero muy poca creatividad. Sin embargo, hay personajes que son incontestables, como Manolo Blahnik.
5. ¿Qué pasa con la pasarela Cibeles?
Tiene mucho de subvención, demasiados nombres comunes y demasiada poca creatividad. Está muy bien que las instituciones apoyen la moda, pero lo que está claro es que esto es una industria y si no sobrevive sola, no va a defenderse. Cuando la política se cruza con la moda, casi nunca resulta algo positivo, véase Cataluña. Está bien el gesto de ayudar, pero si luego la moda no está en los escaparates y en las tiendas, pues…
6. ¿Le pone ser el alter ego español y masculino de Anna Wintour?
¡Es un piropo muy grande! Anna Wintour vive la moda con mucha intensidad, no se pierde un desfile, vive muy de cerca todo el proceso. Yo vivo la moda desde más distancia, lo cual me permite sobrevivir sin fanatismos, ni excesivas pasiones. Para trabajar es necesario un poco de emoción, pero el exceso lo mata todo. Hay gente que por exceso de atención a la moda, muere. Hay que tomarlo como una industria, con distancia, con pasión, con cariño y sin obsesionarse como puede hacerlo Anna Wintour.
7. Hablando de buen gusto, ¿qué son el estilo y la elegancia?
Todo es muy relativo, pero sí creo que hay cosas que son bastante objetivas. Las claves son la armonia, el equilibrio, saber diferenciarse y la sensibilidad para apreciar ciertas cosas: una lana, un tejido, un detalle en un bolsillo... Es más una cuestión de sensibilidad que de unas normas objetivas de sota, caballo y rey. La moda va cambiado y lo que hoy es bonito, mañana es feo. Sí que hay ciertas normas que hacen que gente que era elegante en los años 30 lo sea ahora y lo pueda seguir siendo dentro de 20 años.
8. Hablemos de la competencia. Si en España ni siquiera somos capaces de pronunciar bien Mathew McConaughey, es difícil pensar que una revista llamada Esquire consiga tener éxito. ¿Qué opinión le merece el mercado de publicaciones masculinas en España?
Hay varios sectores: uno que está dirigido a un sector más popular, tipo DT o FHM, y otro más sofisticado que ofrece productos más cuidados: Gentelman, Esquire… En el caso de GQ, es una gran compañía (Condé Nast) quien la avala y protege. Y eso se nota.
9. Una duda doméstica: ¿Por qué los gays son mayoría en esto del estilo y la moda?
Es comprensible que tengan un peso considerable en la industria de la moda, ya que nadie mejor que ellos para hablar de estética y estilo. Son personas con una sensibilidad especial que hace que éste sea un buen campo para que desarrollen todo su potencial.
10. ¿Le quieren mucho los anunciantes? ¿Cuál es la media de regalos que recibe al día: 1000, 2000?
Desde hace un tiempo Condé Nast prohibió los regalos a sus empleados, así que intentan agasajarnos mediante otros métodos…
1 comment:
Sin pretensiones pero con grandes resultados.No esperaba menos. Me gusta, te visitaré.
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