El eterno retorno de Nietzsche: la vida es cíclica, todo vuelve. Como Halston, que vuelve del olvido al crespúsculo de los dioses de la moda. Vuelve el diseñador de las fiestas de Studio 54. Vuelve el genio de la moda estadounidense. Vuelve la marca de los 70. Halston is back y la Wintour ya se ha enterado. Como Balenciaga hace una década, será Halston otro pelotazo?
Where is the catwalk? Where is the front row? Where is the ready-to-wear concept? These are not clothes. These are not models. This is not fashion. This is art.
Flouncy party dresses, feathers, asymmetrical shapes and pale faces. Alfred Hitchcock’s birds, Lucien Freud’s art. Black, pale blush pink, Japanese prints and spectacular headdresses. Surrealism and cubism squared. Minimalism commits suicide at this show and gives birth to the real Alexander the Great of British fashion industry: Alexander McQueen. He is not a designer. He is not even a couturier. No. He is an artist. And this is art. A-R-T. ART.
The Kissogram es un manifiesto vivo que proclama el placer como fin supremo de la vida. Una sonora apología de un estilo de vida basado en el disfrute y la diversión. Un lugar donde se dan cita la estética de lo breve, la belleza al cuadrado y el arte de vivir.